¡Mis suaves presagios primaverales, sed libres al fin!
¡Mis ojos aguardan el mundo que está por venir!
Estrechad la zarpa de la hierba que cubre las praderas
y vuestras raíces en la tierra hundir.
Una ofrenda de paz está aquí.
De vuestra belleza una voz le habla a Janthir.
La puedo sentir.
Un curativo ungüento sobre una cicatriz.
Que vuestras ofrendas quiera recibir.
Que en esta extraña tierra a lo extraño podáis rebatir.
—Flor Creciente