Como Peitha planeaba llevar a rastras a la derrotada reina Labris hasta el Coliseo del Rey de Medianoche y mostrarles a los kryptis el poder de su rebelión, el general Nephus no tardó en llamarme a su presencia. Aunque había albergado sus reservas respecto al proceder elegido por Peitha, ahora creía que todo aquello debía representarse delante del mayor público posible; si ese iba a ser el plan, había que hacerlo a lo grande.
El general me envió en busca de una kryptis anciana, Tecla, la Venerable, a quien encontraría en el vivac avanzado. Al parecer conocía una red de balizas dispuestas por toda la zona interior de Nayos. Podrían usarse para llamar a la gente de la zona interior de Nayos, atraerla al Coliseo y brindarle a Peitha un ingente público que le diera apoyo.
Activé las balizas tan rápido como pude mientras Peitha y nuestros aliados marchaban en Nyedra. Con una ingente muchedumbre como espectadores y la desafiante reina Labris ahora convertida en una débil prisionera, Peitha estaba a punto de alistar a la inmensa mayoría de los kryptis a su causa.
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