En primer lugar, teníamos que establecer nuestra posición en Nayos. Para conseguirlo, nos propusimos minar las fuerzas de Heitor en la región derrotando patrullas kryptis y eliminando a sus líderes.
En los bosques de la zona interior de Nayos, Ramses se enteró de que estaban tratando de coaccionar a alguien. Tras derrotar a un grupo de atacantes, dimos con una kryptis llamada Irja, acongojada y confusa. Le expliqué que estábamos con las fuerzas de Peitha y la dirigimos al campamento del Resguardo Astral. Sorprendida de que acudiéramos en su ayuda, y sin terminar de fiarse de los no kryptis, aceptó dirigirse a la seguridad del campamento de Arina; después de todo, no era más que una presa para los cazadores de Eparch.
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