¿Cuántas veces se lo advertimos? Una y otra vez les hablamos de los peligros de su valiosa tecnología, del crimen que estaban cometiendo contra el orden natural. Pero ¿acaso alguien escuchó? Nadie. Al contrario: siguieron con ello, creando nuevos horrores mecánicos cada día que amanecía.
Ahora huyen al bosque y nos piden protección. ¡Deberían haber implorado! Nos han puesto a todos en peligro con su temeridad. Con todo, tenemos la oportunidad ahora de engrosar nuestras filas alistándolos. Así, algún día, podremos retomar la ciudad y desmantelar cada una de las abominaciones que han construido.