Volví a los "fractales" de los brujos para dar con fisuras y buscar pistas del "Lyhr malo" (así es cómo ha dado R'tchikk en llamar a la parte más cascarrabias del enano, muy acertadamente) mientras el resto del equipo hacía planes para avanzar hacia la torre del brujo, dado que esa marcha era nuestro siguiente objetivo. Mientras recorría las islas, sin embargo, una voz que no pertenecía a Peitha resonó en mi cabeza y me dejó inmóvil. Pertenecía a un kryptis llamado Eparch, el "Rey de Medianoche", quien, al parecer, anda a la caza de Isgarren. La voz era tan amenazadora que incluso Peitha se estremeció. Las palabras de esta, no obstante, enseguida se impusieron a las suyas apartándolo del centro de atención. Peitha me advirtió que no pronunciara el nombre de Eparch demasiado en alto para no atraer su atención. De nuevo, y tal vez en contra de mi propio instinto, creo que le haré caso.
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