Mabon lideró a los brujos en un arcaico ritual para conseguir acceder a la Sala de la Confluencia recitando un encantamiento denominado Luna sin Luz. Como no estaba Isgarren, le pidieron a Zojja que interviniese para ayudarles en el ritual. Al principio parecía reticente, pero tanto Dagda como Mabon la animaron a dar un paso al frente. Nunca la había visto tan fuera de su elemento ni tan insegura de sí misma; estoy acostumbrado[f:"acostumbrada"] a su imagen de golemante legendaria hipercompetente y desafiantemente segura de sí misma. Esta es una faceta de ella totalmente nueva para mí. Cuanto más la veo operar en este extraño Resguardo Astral, más me doy cuenta de lo mucho que ha madurado. Aquí tiene una vida totalmente nueva, un hogar. Estoy empezando a comprender lo mucho que el Resguardo Astral significa para ella... y cuánto significa ella para la institución.
En cuanto comenzaron a abrir la cámara y a insuflar de nuevo vida en la torre, los kryptis emergieron como una plaga. Los mantuvimos a raya mientras Zojja y los brujos canalizaban el hechizo. Ya hacia el final, Zojja profirió un grito ahogado de dolor provocado por la intensificación de la magia, pero, una vez eliminados los kryptis, todo había acabado. La torre se abrió de par en par y nos dejó acceder a su cámara más profunda.
Mabon se volvió hacia nosotros en un momento de debilidad para indicarnos que su capacidad para plantarles cara estaba mermando. Yo llevo combatiendo la voz de Peitha que oigo en mi cabeza desde que llegué, pero no he sido objeto de ataques como Dagda o Mabon.
Nos miró y adoptó un tono fatídico que no parecía propio del mursaat calculador que conozco desde que llevo ayudando al Resguardo Astral. "Cuando llegue el momento, no quiero duda alguna". Hasta a Lyhr le llamó la atención la naturaleza de su críptico mensaje. Antes de partir rumbo a Amnytas en busca de Isgarren, Mabon le hizo prometer a Frode que velaría por todos entretanto.
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