Tyria está sitiada por todos sus flancos por peligros, y la guerra con ese tal Eparch de la que Isgarren hablaba parece estar aproximándose con rapidez. Pero mantengo mi creencia de que llegará un momento en el que Tyria podrá atacar de manera productiva a quienes viven fuera de su territorio y que habrá aliados potenciales en lugar de enemigos seguros.
Isgarren se resiste por ahora, pero eso era de esperar; su incapacidad para dejarse influir fácilmente explica por qué nos lidera. Por qué debe liderarnos. "Uno debe alzar su escudo en primer lugar y una mano amistosa solo después", dice, y no le falta razón. Nunca he podido discutir mucho tiempo con él.
Pero, algún día, será el momento de extender nuestras manos. Y si ya me he ido cuando ese día llegue, espero que las lecciones de este tomo sean de utilidad para él en mi lugar.