Aria falleció ayer. Algo o alguien le había rebanado la yugular. Sabemos que los naga han estado por aquí, pero teníamos rotaciones de guardia; no hubieran tenido ocasión de asaltarnos. Marago, Sintri y Odamos también han desaparecido, al igual que mis dagas.
He perdido la cuenta del tiempo que llevamos aquí abajo. Nautus y yo estamos tratando de mantener a todo el mundo activo, pero el resto del equipo habla de pesadillas, de sombras en la oscuridad. Siento como si no hubiera dormido desde que abandonamos la superficie.