Los naga dieron con nuestro campamento hace dos noches. Destriparon a algunos de los nuestros y se hicieron con la mayor parte de nuestras reservas de alimentos antes de huir a las profundidades.
Aria reclutó a una docena de nuestros efectivos más capaces para perseguirlos. La persecución ha sido peligrosa, pero hemos podido agenciarnos herramientas y saquear de barcos naufragados para ir tirando. Era imprescindible para no morir de hambre.