Forja de Droknar. Observé a mi amiga "norn" de pie junto al agua, con algo entre las manos que yo nunca había visto. Sus ojos resplandecían y comenzó a recitar un encantamiento desconocido para mí. Moviendo un solo dedo, insertó la chispa en el dispositivo y, por solo unos instantes, el mundo a mi alrededor cambió. La forja estaba ahí, mi gente estaba ahí. Nevaba. Vi a un enano ante mí ofreciéndome *algo* entre sus manos. Me froté los ojos para despertar y la visión desapareció. Tenía las manos mojadas. Estaba... ¿llorando?
La chispa blanca se había transmutado en una forma mercuriana plateada, atrapada en una pequeña cápsula en forma de prisma. Dagda se volvió hacia mí con una sonrisa e hizo un gesto para indicar nuestro regreso a la Baliza de las Eras. Quería preguntarle qué había hecho y para qué, pero no era cuestión de meter las narices en asuntos de brujos ancianos. Me lo contarán cuando sea el momento, no me cabe duda...