Guild Wars 2 Base de datos

Capítulo 1: Noches salvajes y delicias prohibidas en Echovald "¿Chal-Moo?". Una musgosa voz se abrió camino entre el sofocante aire del almacén secreto de la Hermandad del Zafiro. Del manto de sombras surgió su propietaria, una exuberante guardiana: Tantra Convocaluna, líder de la banda local de Aulladores. Sus extremidades eran fuertes a la par que delicadas y sus pechos, generosos. "¡Tantra! ¿Te ha visto alguien?", replicó una voz más grave. Chal-Moo, líder del principal rival de los Aulladores, la Hermandad del Zafiro, se erigía inmóvil a la luz de la luna. Su torso tatuado y recientemente hidratado parecía hipnotizar a Tantra. "He esperado a que los exploradores de la Hermandad cambiaran al turno de guardia de noche, como me dijiste". "Bien. Oh, Tantra, ¡otro minuto sin ti y hubiera irrumpido en Locura del Aullador solo por verte siquiera un instante!". "Chal-Moo, ¡ya sabes que nuestras bandas no deben enterarse de lo nuestro! Mis Aulladores, tu Hermandad del Zafiro... Nunca lo entenderían. ¡Somos rivales, tenlo claro! ¡Rivales!". Pero su énfasis en la última palabra no le sonó a advertencia, sino a un canto de sirena por el deseo que albergaba en lo más profundo de su ser. La envolvió con sus brazos, apretándola contra él. Su cincelado abdomen se fundió con su rígida corteza hasta que el leve y punzante dolor de su fricción combinada dio paso a un amortiguado placer con cada ondulación rítmica. "¡Oh, Tantra!". "¡Oh, Chal-Moo!". Entre los gemidos envueltos en savia y dulzor de su intensificado placer, no se dieron cuenta de que la luz de la luna que iluminaba la estancia ahora se veía eclipsada por la sombra de una figura. "Veo que tus visitas nocturnas se extienden más allá de las comodidades que ofrece mi mansión, Tantra...".