Parece que el resto de la Guardia de la Eternidad recibió la nota; todo el mundo parecía tener un mensaje de respuesta listo (menos Braham), pero fui la última persona en ser informada. Estos días no puedo evitar sentirme como un barco sin timonel. Desde el asunto del dragón anciano, Cantha, y luego las minas... Bueno, todo el mundo se está recuperando de una calamidad apocalíptica acomodándose de nuevo a la vida. Todos se están tomando un respiro. Pero yo no he dejado de correr.
Por fin pude dar con Iván, que me contó algunos sucesos extraños ocurridos en la tranquila población de Garenhoff, donde esa rara torre del brujo lleva pendida en el cielo desde... siempre, parece ser. La agencia de detectives Visor y Escarabajo de Rama y Gorrik estaba demasiado ocupada para encargarse del caso —que quedaba bastante lejos de su área de operaciones—, así que me lo ofrecieron a mí. Resulta que ahora estoy en un lapso entre crisis, así que hacer algo útil quizá resulte un poco catártico.
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