Tras descansar los ojos contemplando el serpenteante recorrido del tren a la Hondonada de Gyala, me desperté y me reuní con Rama y Gorrik para investigar la zona e interrogar a la gente de la Hermandad. Mientras dos de esas personas atendían a un minero herido, un grito me llevó hasta Yao, a quien estaba atacando un mech fuera de control.
Cuando logré desactivarlo, Yao lo reprogramó y me puso al día de unos cuantos rumores. Seguí interrogando a más miembros de la Hermandad, pero sus respuestas fueron desde ridículas a directamente incomprensibles (cuchicheos, quejas, gente hablando del revés...).
Otro grito me llevó hasta el líder de la Hermandad de Jade, Chul-Moo, a quien había atacado uno de los suyos, Jin-Lee. Nos vimos en la obligación de combatir a su atacante, porque Chul-Moo había dudado si defenderse o no, al ser Jin-Lee uno de los suyos.
No estaba claro que Chul-Moo hubiera hecho algo para enfurecer a Jin-Lee o si existía alguna otra motivación para el ataque. Yao convenció a Chul-Moo de seguir indagando y ambos decidieron adentrarse más en la mina.