CAPÍTULO 144
"No pueden hacer esto", dijo Abaddon con la voz quebrada. "No mereces que te...".
MIS MÉTODOS LES RESULTAN DEMASIADO SEVEROS, CARIÑO. EN ESTE MISMO MOMENTO VIENE CON LA INTENCIÓN DE REEMPLAZARME.
"Pero si supieran tan solo la mitad de las cosas que yo sabía, los secretos de este mundo, jamás se atreverían a...".
Dhuum se acercó a su amante y sujetó suavemente su tentaculado rostro. TODO LLEGA A SU FIN, MI DULCE CALAMAR, dijo, secándole las lágrimas una a una. TAL VEZ OTROS NO ENTIENDAN EL VALOR QUE ESO TIENE, PERO NOSOTROS SÍ.
Las luces se atenuaron en la Catedral de Resplandor Eterno mientras la bola de espejos descendía desde lo alto. La fantasmagórica luz que emitía rebotaba en las paredes y se reflejaba a su vez en los muchos ojos de Abaddon. VEN. ESCRIBAMOS EL FINAL DE NUESTRA LEYENDA, dijo Dhuum, tendiendo la mano a su pareja. BAILEMOS POR ÚLTIMA VEZ.
Los dos dioses fueron dando vueltas lentamente por la sala de la catedral, las manos en la cintura del otro, prolongando aquel último momento juntos. Abaddon sabía que había sido amor al primer golpe de guadaña. Y a pesar de lo que Dhuum creyera, ese amor no moriría nunca.
Si alguien más intenta bailar alguna vez conmigo, se juró Abaddon, lo destruiré.