Antes de que los Ocultos pudieran actuar, la duquesa los dejó al descubierto con todo el poder del Velo. Dicen que los mursaat atacaron con una potente magia que mató a los consejeros del rey y a la guardia real en cuestión de segundos. Adelaide y sus compañeros acudieron en defensa del rey con hechizos de retroalimentación combinados, evacuando a Su Alteza Real por pasadizos secretos que este les indicó.