Sin que la mayoría lo supiese, la duquesa tenía en su poder una reliquia robada a Orr en los primeros compases de la Tercera Guerra de los Clanes. Corría el rumor de que el Velo de Ilya, un antifaz elegante pero por lo demás sin ningún otro aspecto destacable a nivel visual, permitía perforar la cortina de la realidad y mirar cosas que los ojos mortales no veían normalmente. Su magia pasiva permitía a quien lo llevara puesto percibir cosas ocultas por una ilusión o que existen fuera de fase con Tyria como si estuvieran allí con toda normalidad. Si quien lo llevara recurriera activamente al pozo de poder del Velo, podría revelar tales cosas a quienes estuvieran a su alrededor dentro de un espacio definido y durante un breve período de tiempo.