Mientras avanzábamos hacia el corazón de la base, encontramos una especie de arma fijada en el centro de la cámara principal. El tamaño de aquella cosa... era enorme. No tuvimos mucho tiempo para inspeccionar el dispositivo antes de que nos tendieran una emboscada otros dos guerreros de la Alianza Fundida: Rodion y Gigarg.
Parecían recién salidos del laboratorio de pruebas. Una llama azul palpitaba por las venas de Rodion; nunca había visto un charr tan grande. La armadura de Gigarg era igual de impresionante. Había algo espeluznante en ellos. Su tamaño, su fuerza..., ahí no hay nada natural. Pudimos abatirlos, pero casi se nos llevan por delante.
Tras el combate, Braham y yo colocamos bombas a lo largo de la base del arma misteriosa mientras Rox aseguraba nuestra salida. No le hacía gracia manipular explosivos, pero esa es una historia para circunstancias menos graves. Escapamos por los pelos, pero al menos causamos un buen estropicio. Fuera lo que fuese aquella arma, espero que siga sepultada junto al resto de las instalaciones.
Fin de la Alianza Fundida. Al menos por ahora.