Rodion era el charr más grande que hubiera visto, incluso antes de que ese draga finalizara la transfusión. Antes de la Alianza, a su lado todos parecíamos unos debiluchos. Gaheron valoraba la fuerza de Rodion por encima de todo. Podría haber sido nuestro próximo imperator, pero ahora... ahora ni lo reconozco.
El procedimiento llevó tres días. Ni siquiera creíamos que fuera a sobrevivir tras sufrir tamaña pérdida de sangre, pero cuando despertó... su sangre era azul. Las ascuas carmesíes que corrían por sus venas cual magma, eran ahora frías y gélidas. Gaheron estará moviendo montañas en la Niebla por despecho.
Tengo miedo. ¿Qué estamos haciendo aquí? Vastya ya busca nuevos candidatos, y no pienso estar a la cabeza.