O tal vez no. Pero... me estoy adelantando.
Gorrik necesitó unos momentos para digerir la muerte de Ankka: nunca había experimentado así el dolor de la traición, y su muerte no le había proporcionado el consuelo que esperaba. Le dije que solo él podría hacer que la herida sanara. Se tomó muy en serio mi consejo (estoy orgulloso[f:"orgullosa"] de él, la verdad) y se metió en faena con el análisis del extractor.
Pero Ankka lo había saboteado. Cómo no. El extractor se sobrecargó en cuanto lo activamos: nos mandó por los aires y solo quedaron los restos. Suerte tuvimos de que no muriera nadie, pero nuestro plan de usar la máquina para purgar la corrupción de Soo-Won se ha ido al traste, y se nos acaba el tiempo.
Nos queda una última esperanza. Logramos recuperar una sola pieza del extractor; por sí sola no servirá de nada, pero es una prueba evidente de que Ankka estaba detrás de todo esto. Con algo de suerte, podremos utilizar esa prueba para recuperar la confianza del Ministerio de Seguridad... y de Joon, reconstruir el dispositivo y detener el Vacío antes de que sea demasiado tarde.
Es una posibilidad remota, pero es la única que tenemos.