En cuanto llegamos a la cúspide de la torre, Marjory, Kasmeer y yo entramos en el núcleo. Estaba lleno de trucos ilusorios. Cobijado en el corazón había un enorme organismo pulsátil. Mientras nos acercábamos a aquella masa, Scarlet nos honró al fin con su presencia. Admitió cortésmente su papel en todo el caos reciente: sus alianzas, los estragos en el Festival del Dragonicidio. Todo fue obra de Scarlet, y la Torre de las Pesadillas no es sino el más reciente de sus juegos crueles.
Nos tendió una emboscada una bestia convertida en krait, una monstruosa creación de la Alianza Tóxica. Derrotada la bestia, pudimos inyectar al fin la antitoxina, pero el corazón apenas se estremeció. Parece que después de todo hará falta más de una dosis para derribar la torre.