1630 c. c.
Durante años hemos escuchado los murmullos subterráneos de Ione, molesta porque la gente le dio la espalda.
1643 c. c.
Las ofrendas a Ione siguen sin obtener respuesta. En cualquier caso, la gente se ha habituado a algún que otro temblor de vez en cuando. Incluso he oído a padres apremiar a sus hijos a la cama bajo la amenaza de que pudieran despertarla.
1660 c. c.
Hoy hace treinta años que llevo este diario, y voy a jugármela al decir que, según mis propias investigaciones, no creo que Ione nos haya estado hablando. Estos temblores bien podrían deberse a otra causa...