Conforme nos alejábamos del caos de la cámara de Soo-Won, vimos que la combinación de la magia incontrolada de Aurene y la destructiva fuga de Soo-Won estaba provocando la fusión del reactor. Dependía de nosotros salvar la situación antes de que explotase y arrasase toda Nueva Kaineng; pero Ankka estaba decidida a detenernos y, para ello, primero nos lanzó a sus Filoetéreos y, luego, nos dio otra sorpresa: sus propios experimentos con la magia dracónica le permitían hacer uso del poder de Zhaitan y reanimar a los trabajadores de Xunlai fallecidos para que nos despedazasen.
A medida que docenas de muertos vivientes se alzaban a nuestro alrededor, localizamos la sala de control y accedimos a ella. Mai Trin se encerró dentro y nos impidió intervenir mientras evitaba la explosión del reactor. Marjory, Gorrik y yo huimos del centro de control, pero presenciamos una perturbadora escena: Ankka mató a su antigua capitana a sangre fría... después de que esta evitase el colapso catastrófico del reactor. Fuese quien fuese antes, Mai Trin sacrificó su vida para salvarnos, a la ciudad y a nosotros.
Volvimos al vestíbulo del Reactor de Yong y allí nos recibió a través del sistema de megafonía la imponente voz del capitán Fa, el jefe de seguridad de Xunlai, que no parecía dispuesto a darnos tiempo ni ocasión para demostrar nuestra inocencia. Con Soo-Won a la fuga y dadas sus nefastas advertencias respecto a qué le pasaría a Aurene si Ankka se salía con la suya, decidimos abandonar las instalaciones empleando las cápsulas de escape de emergencia y salimos enseguida a la superficie. Espero que alcancemos a Soo-Won a tiempo y pongamos fin a todo esto antes de que suceda lo peor.