Me reuní con Rama en la comisaría del este con las nuevas pruebas que demostraban mi inocencia y la esperanza de hacer entrar en razón a Li; pero, por desgracia, mi plan se fue al traste, tanto por la ausencia de Li como por la falta de cooperación de los funcionarios de la comisaría. Tras ayudar a la comisaría dando el callo por las calles de Kaineng, la capitana Min (amiga de toda la vida de Rama... y puede que algo más) nos puso en contacto con el ministro. Rama y yo volvemos a estar en la agenda del ministro para dar carpetazo a este malentendido. Toda esta pesadilla hace que esté cada vez más agradecido[f:"agradecida"] de que haya ciudadanos canthianos especialmente amables como Min y Rama; y también de que mi único problema laboral sea de índole dracónica.
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