Una vez derrotado el Vacío Dracónico, solo quedaba una cosa por hacer: despedirse de Soo-Won y poner fin al ciclo de los dragones. Conforme Aurene absorbía la magia que le quedaba, Soo-Won fue disipándose de una forma muy hermosa. En ese momento, parecía que el ciclo de los dragones había terminado por fin y comenzaba una nueva era: la Era de Aurene.
Ver a Aurene asumir su nuevo papel resultó agridulce, porque sabía que aquel capítulo de nuestra relación había llegado a su fin. Ya no iba a necesitarme como antes y lo más probable sería que me resultase inaccesible en algunos aspectos. Tendré que acostumbrarme a eso y, aunque sé que es para bien, también echaré de menos lo que hubo entre nosotros[f:"nosotras"].