No reconozco este lugar. Ya no.
La Región de Nahpui había sido antaño mi hogar... Ahora huele a carne putrefacta, apilada en el casco de un barco. Resistió el tiempo suficiente para que pudiéramos escapar y, ahora, se acumulan allí nuestros... muertos. Nuestras familias. Nuestra gente. Caminando como si aún vivieran pero, con todo... Espero que no nos enfrentemos a otra Peste.
La reconstrucción de Kaineng empezará al sur de aquí; una tierra repleta de naga y otras bestias mil. Iremos avanzando desde allí, desecando el antiguo pantano hasta que parezca algo habitable. Por lo menos, ese es el plan.
Aún queda una antigua instalación de reciclaje en los límites de la Vieja Kaineng (se hace extraño escribir o decir en voz alta "Vieja"). En cuanto la hayamos despejado de "resurgidos", el funcionario Jimin quiere usarla para construir armas.
Investigadora Doh Taelin, Ministerio de Archivos, 1729 c. c.