¿He dicho alguna vez que odio los fantasmas? Porque es que aborrezco a esos bastardos espeluznantes.
Cuando Buteo y yo volvíamos del tercer viaje a la cámara, una bruja etérea se ha puesto a gritarnos que nos fuéramos. Teo ha huido, y yo solo he vuelto a por las bolsas. Me da que no vamos a entrar.