Unimos fuerzas con los ogros del Corral Agrak y les defendimos contra la horda de criaturas marcadas liderada por su antiguo cabecilla corrupto, Uldek. El corral quedó destruido en el ataque, pero salvamos a los ogros. La cabecilla Lagula aceptó unirse a nuestra lucha contra los dragones ancianos en cuanto ayude a su gente a establecer un nuevo corral al que llamar hogar.