Hoy, Mai trajo otro ejemplar de tecnología de vapor, como si estuviese decidida a demostrarme que la había juzgado mal. Y, aunque me pese, la había juzgado mal.
Esta vez no me presentó una simple torreta, sino el chasis de un autómata. Su manufactura es increíblemente intrincada. Jamás habría imaginado que algo de semejante complejidad pudiese fabricarse con tecnología primitiva. Se diría que el mero hecho de crearlo fue de por sí un desafío... porque quien lo inventó tendría acceso a otras posibilidades.
Le pedí a Mai más información sobre su procedencia, pero mantuvo un absoluto silencio. Es evidente que me está ocultando algo, pero solo es cuestión de tiempo que averigüe de qué se trata. Por el momento, creo que algunas de las técnicas que se emplearon en la criatura de vapor podían aplicarse a mi próximo mech de jade.
El acceso de Mai al mundo exterior sigue siendo de lo más beneficioso. Puede que haya llegado el momento de que le abra las puertas a cuestiones de mayor importancia...